Facultad de Ciencias Exactas y Naturales-UBA
  AÑO 15 - NÚMERO 531
  VIERNES, 17 DE JUNIO DE 2005
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Llega el solsticio de invierno
El invierno en nuestras raices

El 21 de junio se producirá el solsticio de Invierno. Será el día más corto del año.

  La causa del invierno, como el del resto de las estaciones del año, tienen su origen en fenómenos astronómicos relacionados con la inclinación del eje de rotación terrestre, la órbita de nuestro planeta y la incidencia de la radiación solar.

  Debido a que el eje de rotación de la Tierra está inclinado con respecto al plano de la órbita, los hemisferios Sur y Norte terrestres van recibiendo distinta cantidad de energía solar a lo largo del año.

  Cuando, por la inclinación del eje de rotación terrestre, el hemisferio sur "apunta" al sol, recibe su rayos en forma perpendicular, la radiación es más intensa y, por lo tanto, estamos en verano. Pero, cuando la situación es la inversa, y la inclinación del eje terrestre hace que el hemisferio sur quede inclinado "hacia atrás" respecto del sol, sus rayos nos llegan en forma muy oblicua, su intensidad es entonces menor y por lo tanto estamos en invierno. Este ángulo de incidencia de la radiación solar es también el responsable de que la cantidad de horas de oscuridad sea mucho mayor que la cantidad de horas de luz. Por eso, en invierno las noches son más largas y los días más cortos. Este 21 de junio el sol saldrá apenas pasadas las 8 de la mañana y se pondrá casi 10 minutos antes de las 6 de la tarde. Por lo tanto tendremos apenas 9 horas 49 minutos y 43 segundos de luz.

  El momento preciso en el que comienza el invierno puede calcularse con exactitud. Este año se producirá a las 3 horas 46 minutos del 21 de junio.

  Pero lejos en el tiempo de las precisiones científicas brindadas por la astronomía actual, las culturas americanas nativas, registran el día más corto del año con distintas celebraciones.

La Fiesta del Sol

  Con el primer rayo de sol del 21, las diferentes comunidades indígenas del hemisferio sur celebrarán el inicio de un nuevo ciclo agrícola y, con él, el comienzo de nuevo año.

  Todos los 21 de junio, las fogatas recorren el continente desde la línea del Ecuador hacia abajo.

  Es la celebración del Inti Raymi, hecho de extraordinaria importancia para los pueblos aborígenes de América. En el calendario quechua-aymará, el Inti Raimi marca el momento "en que todo vuelve a comenzar".

  Este momento no es elegido al azar, en el ciclo de los días y las noches, el Camino del Sol señala la noche más larga (Solsticio de Invierno). Esa noche es muy esperada porque a partir de ella el Sol comenzará a recorrer un camino aparente en el cielo cada vez más largo y los días se alargarán. Se ruega y se hacen ofrendas para que el nuevo ciclo pueda comenzar, se calienta a la Pachamama o tierra madre para ayudarla y llamar a Inti (Sol), el antiguo padre que preside todo lo que vive en el aire, el agua y la tierra.

  El nuevo ciclo solar es recibido de la mejor forma posible, bailes, comidas y bebidas, bandas, músicos y diálogo, acompañan la espera de esta larga noche. Los ancianos más respetados instruyen a los demás sobre su origen, su comunidad y su compromiso con las formas de vida y su relación directa con la naturaleza.

  Cuando las fogatas dejan paso al Inti, todos se vuelven a él, y reciben sus rayos con los brazos extendidos, otros sirven platos preparados con chuño, papa-lisa, quinua, etc. Las imillas (jovencitas), invitan con la tradicional chicha que ellas mismas preparaban para la ocasión.

Los orígenes

  El Inti Raimi, fiesta de las culturas andinas, se pierde en el origen mismo de la civilización que ocupaba el Tahuantinsuyu. Estas culturas habían detectado el ciclo solar y conocían los tiempos que marcan los solsticios de verano y de invierno. Así, ellos sabían que desde cierto día las horas de luz comenzaban a acortarse hasta llegar al día más corto del año. Esto marcaba el inicio del año nuevo agrícola, en el marco de un calendario solar muy bien desarrollado.

  En las épocas del Imperio Inca, el Inti Raymi era una forma de ejercer el poder humano. El Inca, con la ayuda de los yatiris (sacerdotes) inducían al Inti a regresar de su alejamiento terminal del solsticio, para devolver el favor de sus rayos que fecundan la tierra y de la que nace transformado todo lo que el hombre necesita. En la víspera todos los fuegos se apagan en consonancia con las caída del sol y en el centro del Cusco, en la gran plaza Huaycapata (hoy Plaza de Armas) se concentraban los más brillantes, sabios, yatiris y personajes del imperio.

  Así, cuando el sol se ponía en el oeste el día anterior al solsticio, comenzaba la vigilia para pedir al padre Sol (Tata Inti) que regresara y comenzara a iluminar los días cada vez más, para que con sus rayos fecundara nuevamente la tierra para que a su vez, ésta produjera todos los bienes que el hombre necesitaba.

  Esta celebración fue prohibida por los españoles quienes además, promovieron la fiesta de Corpus Christi el mismo 21 y de San Juan el Bautista el 24 de junio con el objetivo de desterrar lo que para ellos eran culturas paganas. En gran medida, lo lograron. En 1944 comenzó en Perú un movimiento para recuperar estas ceremonias, pertenecientes a culturas ancestrales de los originales pueblos americanos andinos.

  Hoy en día, el Inti Raymi es una gran celebración en Cuzco, Perú, aunque se realiza el 24 y no el 21 y con una forma cuasi teatral, apelando a actores profesionales y bailarines de proyección quienes siguieron una línea argumental que fue modificándose en los años sucesivos, aunque sin perder la impronta de sus orígenes.

Año Nuevo Aymara

  La noche más larga y el día más corto del año es conocida por los aymara como Noël. Por oposición al solsticio de verano cuya celebración es más “abierta”, la fiesta del solsticio de invierno es más “cerrada”. Es ante todo la fiesta de la familia, lo cual denota la influencia evidente de la estación: cuando hace frío los hombres se reúnen alrededor del fuego.

  Pero la palabra “familia” puede entenderse en sentido amplio: clan, –comunidad, familia espiritual (los que comparten lazos comunes). Así, en razón de este aspecto “cerrado”, íntimo, Noël implica el recogimiento.

  Para los aymara, Noël es una fiesta de esperanza pero también de inquietud. Es el momento en el que todo se detiene. Los procesos de vida parecen hacerse más lentos. No se sabe si el sol volverá. Los hombres sustituyen al luminoso astro que no les alumbra, se reúnen para “ayudarlo” a retomar su punto de partida.

  Una antigua tradición requiere que durante estos días nada “gire” (que la rueca no hile, que no se lave la ropa). Es un “descanso anual” para recomenzar, como el sol, hacia un nuevo año.

  El 21 de junio de 2005 comienza el año 513 de la quinta era (una era es igual a 1.000 años). El calendario aymara tiene 13 meses y un día durante 3 años. El cuarto año tiene trece meses y dos días, que están exactamente calculados en los 49 coloridos cuadros que componen la, cada vez más popular, whiphala o bandera indígena.

  Este cálculo de los años proviene de un estudio realizado en Cuzco (Perú), sobre la base de la teoría del arquitecto peruano Milla Villena, quien a su vez basó sus estudios en las ruinas de Cuzco (método que también tenían los egipcios) para marcar el tiempo.

También otras culturas aborígenes celebran su inicio de año con el invierno.

La Fiesta del Sol en Huacalera, Jujuy

  La recuperación de esta celebración data de aproximadamente 10 años. Si bien no tiene la importancia de la fiesta en Perú, tiene a su favor un punto especial: Huacalera se encuentra en la línea del Trópico de Capricornio, y la celebración se hace en el lugar donde se emplaza el monolito que copia la linea del Trópico, a los 23° 27' de latitud Sur.

  Al atardecer del 20 de junio, quien dirigirá la ceremonia ya se encuentra en el área del monolito y están preparados los leños para la fogata. El monolito está orientado con su vértice hacia el Este, por lo que la proyección de la sombra muestra el retiro del Sol por el Noroeste.

  La gente reunida pasa toda la noche mientras se canta, se baila y se come. Los cantores entonan sus coplas acompañados de cajas y cuernos.

  Esta fiesta se hace presidida por la bandera del Tahuantinsuyo, llamada Winpala o Wiphala. A las 24 horas se inicia el año nuevo solar. En este momento se abre la boca de la Pachamama (la Madre Tierra), que consiste en un pequeño pozo en el que se guardaron ofrendas en años anteriores. El pozo está cubierto por una piedra, y según la visión del Yatiri o sacerdote oficiante, puede encontrar señales que serán vaticinios para el resto del año.

  Durante la vigilia, es costumbre que cada uno lleve algo para compartir: hojas de coca, bebida o comida, cigarrillos, incienso. Si uno es elegido por alguien para entregarle un obsequio, éste no debe ser rechazado porque significa una ofensa. El obsequio debe ser recibido entre las palmas de ambas manos con una leve reverencia hacia el obsequiante, y uno puede obsequiarlo nuevamente, guardarlo, consumirlo o bien entregarlo a la Pachamama en ofrenda.

  En caso de consumir algo, siempre una parte debe ser ofrecida a la Madre Tierra. Por ejemplo, antes de beber se vuelcan unas gotas en la Tierra, "para convidarle a la Pachamama".

Celebración del año nuevo Mapuche

  Con ceremonias de purificación, los mapuches, celebran el Wetripantu o Año Nuevo. Uno de los tres grandes ritos de esta nación, que ha demostrado una férrea voluntad de permanencia e identidad, frente a la avasalladora cultura occidental.

  La celebración comienza la noche del 23 de junio, con una reunión familiar, en la que se cuentan historias tradicionales de la familia, como preparación de la salida del Sol, el 24.

  "En el período de epewun, que es antes de la amanecida, hombres, mujeres y niños e invitados concurren al río, vertiente o estero más cercano a bañarse y esperar la nueva salida del sol con el cuerpo y el espíritu renovado y limpio y sintiendo la fuerza del Dios Gnechen."

  "Cuando el sol y la luz cubren el espacio visible se dice Akui We Tripantu (llegó el nuevo año) o también Wiñoi Tripantu (regresa la salida del sol). De esta manera en el amanecer del día 24 de junio se inicia otro ciclo de vida en el mundo mapuche y en la madre tierra. Durante el día continúan distintas actividades, según la región. Por lo general es un día de reencuentro, de armonización y equilibrio de las relaciones familiares".

También en Buenos Aires

  Desde hace 10 años, en la Plaza de las Américas en la Ciudad de Buenos Aires, ubicada en Figueroa Alcorta y Tagle, las comunidades aborígenes se reunen y encienden fogatas para celebrar el Inti Raymi.

Fuentes:
Cátedra de Astronomía General, Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas, Universidad Nacional de La Plata.
Observatorio Buenos Aires.
Portal de Arte popular argentino.
Juntapuchos.com

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